viernes, 2 de septiembre de 2016

Somos aire, agua, tierra y fuego.

Ser como el agua que nada la frena y a todo se adapta, ser como el aire que todo lo acaricia, pero con nada se queda...
Todos llevamos gravado en nuestro carácter el temperamento de los elementos... Porque mientras algunos sois ardientes como el fuego o fuertes como la tierra, otros sois adaptables como el agua o sutiles como el aire... Es la eterna danza entre los cuatro elementos de la naturaleza que dieron forma, vida y carácter  al planeta tierra y a todas sus criaturas. Y en la naturaleza de los elementos es donde mejor se puede apreciar la diferencia entre los dos sexos... Porque mientras que los hombres sois más del elemento tierra (la fuerza y el empuje), las mujeres congeniáis más con el agua y el aire (fluidas y sutiles). En tanto que elemento fuego es compartido por los dos sexos a partes iguales, pues hombres y  mujeres soléis ser pasionales y fogosos al principio de cada relación amorosa.
Ser como la tierra que todo lo puede y a nada teme, ser como el fuego que todo lo enciende y nada lo consume...
El secreto para disfrutar plenamente de la vida es adaptar el temperamento positivo de cada elemento a las necesidades emocionales del día a día. O también podéis probar a ser todos a la vez cuando os sintáis emocionalmente equilibrados: Coraje y pasión (fuego), fuerza y honradez (tierra), amigable y sincero (agua) o aventurero y soñador (aire). Aunque ya sabéis que todo en la vida tiene dos caras, y los cuatro elementos también: Agresivo y provocador (fuego), arisco y acaparador (tierra), mentiroso y manipulador  (agua) o vanidoso y egoísta (aire)... Recordad que todos estamos unidos emocionalmente con la naturaleza de la tierra y nunca debimos apartarnos de ella, una relación simbiótica que nuestros sentimientos añoran veladamente desde hace muchos milenios. Pues en el retorno a los bosques y el contacto con sus elementos se halla la solución a todos vuestros problemas, un horizonte con sentido donde la vida palpite con la tierra, se apasione con el fuego, fluya con el agua y sueñe con el aire. 
Vive con locura, ama con pasión, pues todo lo que somos se forjó en el corazón de las estrellas...
Cada uno de nuestros átomos y todos los planetas de universo se formaron gracias a la explosión de múltiples estrellas, por eso todos formamos parte de la misma energía y materia, por eso nuestros sentimientos siempre permanecerán conectados a la inteligencia y emociones del cosmos. Y esta es la explicación, de porqué todos tenemos un poco de los cuatro elementos en nuestro cuerpo y sentimientos, el temperamento del universo que forma parte indisoluble de nuestra manera de ser y sentir... y si no, ¿por qué todos miramos tanto a las estrellas? Mi consejo es que os vistáis cada día con la fuerza, el carácter y las emociones de los cuatro elementos: ofrecer fuego a los desalmados y dar agua a los poetas, mostrar tierra a los egoístas y obsequiar con aire a los soñadores...
Como el aire aviva el fuego y el agua riega la tierra; como el agua calma el fuego y el aire modela la tierra... 
 


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